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Viernes 1 de Noviembre

Suicidio en la adolescencia ¿Qué podemos hacer como padres?

La conducta suicida es considerada por la OMS (2012) como un problema de salud pública y ocupa el lugar número trece como causa de muerte y el número dos si analizamos las muertes  violentas. Con respecto a la adolescencia en el año 2014 el suicidio pasa a ser entre los 15 y los 29 años  la segunda causa de muerte.

La Oficina Nacional de Estadística de República Dominicana informó en  el año 2017 de que los  suicidios en menores de 19 años suponen  un 8,63% del total de suicidios en la población (de ellos un 4,13% de varones y un 4,5% de mujeres) y si analizamos datos de menores de 24 años la cifra aumenta al 17, 44% (11,87% varones y 5,57% mujeres).

Tanto los suicidios consumados como las tentativas de suicidio tienen una importante repercusión en el entorno. Familiares, amigos, vecinos  se verán afectados y en muchas ocasiones se sentirán culpables y/o responsables.  Un buen conocimiento de las variables que pueden influir para que el adolescente lleve a cabo esta conducta es imprescindible para disminuir su incidencia.

Se consideran que hay distintos factores responsables de la conducta suicida (psicológicos, bilógicos y sociales). La adolescencia es una etapa de cambios físicos y emocionales en la que se van adquiriendo más responsabilidades individuales y algunos adolecentes pueden percibir un incremento de presiones sociales que no saben cómo afrontar. Una baja tolerancia a la frustración y al fracaso, la necesidad de cumplir con las expectativas familiares o el miedo a defraudar a los padres, una alta exigencia familiar o auto exigencia (perfeccionismo), la impulsividad como característica personal, el consumo de sustancias y cierta rigidez cognitiva pueden considerarse factores de riesgo. Así mismo, sufrir abusos o acoso escolar o padecer problemas emocionales o psiquiátricos aumenta la posibilidad de que el adolescente utilice el suicidio o la tentativa como modo de resolver sus problemas. Por otro lado,  una buena relación familiar y apoyo percibido por parte de familia e iguales, el autocontrol emocional, una buena autoestima, poseer buenas habilidades de resolución de problemas y estrategias de afrontamiento positivas son factores protectores frente al suicidio.

Conocer estas variables nos ayuda a ponernos en acción. Como padres es importante establecer un clima familiar que genere confianza, que favorezca una buena  comunicación y educar a nuestros hijos de manera que afronten los conflictos y las situaciones estresantes de manera activa y con estrategias positivas y eficaces. Estar atentos a posibles cambios emocionales y/o de conducta  nos permite abordar con ellos los posibles problemas que puedan estar teniendo y ofrecer nuestra ayuda. La escucha activa es, a veces, la mejor medida preventiva.

No debemos aceptar el mito de que “el adolescente que avisa con suicidarse no lo hará”, uno de cada tres suicidios consumados se había avisado por lo que es importante detectar las señales de petición de ayuda que nos puedan estar enviando a través de comentarios como “me quiero morir”, “la vida no tiene sentido”, “¡ojala desapareciera!”, etc., en estas ocasiones es importante mostrarse tranquilo y comprensivo, no juzgar, favorecer que la comunicación para poder comprender por qué se siente así y poder darle nuestro apoyo.

La familia es un elemento esencial en la prevención de la conducta suicida en la adolescencia, un estilo parental adecuado mejorara la competencia emocional de nuestros hijos y será un factor protector frente a los posibles problemas emocionales a los que se enfrentara a lo largo de su vida.

Pilar Gómez Mir

Centro psicología y salud

Pgmir@psicologiaysalud.com”


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