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Lunes 30 de Septiembre

El sentido de la vida y el mundo de las emociones

A medida que vamos creciendo, interactuando con nuestro entorno,  en nosotros se va despertando una necesidad, un deseo latente, de comprender la propia existencia, de buscar el sentido de nuestra vida. Encontrar este sentido, nos va guiando a un entendimiento de que la vida vale la pena, de que es mucho más que la suma total de nuestras horas y años, de que la mera existencia tiene un norte, un camino a recorrer.

Cuando hablamos del sentido de la vida, ¿A qué nos estamos refiriendo? Muchos investigadores de la materia concuerdan que el sentido de la vida se refiere a darle orden, significado, o congruencia a la propia existencia1. Tener un sentido de significado de la vida quiere decir, de alguna manera u otra, tener un propósito y enfocarse hacia ese objetivo. Dicho propósito hace referencia a la intención de satisfacer ciertas funciones u objetivos que se quieren lograr. Enfocarse, por su parte, tiene que ver con dar a la vida un centro unificador que confiere sentido y que marca el horizonte hacia donde el ser humano siente que desea dirigir su existencia.

El sentido de la vida es un fenómeno humano que no conviene generalizar, ya que el mismo va a depender de cómo el individuo lo interpreta y la circunstancias que lo acompañan. Lo que quiere decir, que la experiencia humana del sentido de la vida se experimenta cuando el ser humano es capaz de corresponder a las demandas de las situaciones que le rodean, buscando y encontrando en ellas su horizonte en la vida. Es por este dinamismo que el ser humano ha de conocer las características propias que le contribuyen a formular, buscar o descubrir el sentido de la vida y a mantener tal sentido en circunstancias adversas. Es aquí donde el explorar y comprender nuestras emociones juegan un papel importante. Pero, ¿Qué entendemos por claridad emocional?

La claridad emocional, es concebida como el grado en que una persona puede identificar, discriminar y entender sus emociones2 abriendo un camino hacia la búsqueda del sentido de la vida. No obstante, ¿De qué manera la claridad emocional puede ser un elemento importante para dicha búsqueda?

Primero, es esencial partir sobre qué entendemos por emociones. Las emociones son eventos internos que coordinan muchos subsistemas psicológicos, incluyendo las respuestas físicas, lo que pensamos y el estado de alerta consciente3, es decir, es la base que tenemos de poder adaptarnos ante cualquier situación y como afrontamos dicho evento.  Dicho de una manera más sencilla, son procesos internos que nos permiten detectar situaciones importantes para nuestra vida y que nos preparan para responder ante ello de la manera más adecuada y rápida posible. Estas situaciones pueden ser tanto positivas como negativas para nuestro bienestar y, por ello, las emociones son el proceso adaptativo por excelencia que nos guía hacia lo que nos genera satisfacción pero a la vez nos previene ante lo potencialmente peligroso.

¿Y cómo experimentamos las emociones? Pues a través de tres formas de respuestas: lo que pensamos (por ejemplo, veo que mis hijos no hacen lo que les digo que tienen que hacer, y pienso: “No me están haciendo caso, y me estoy sintiendo molesta por ello”) lo que nuestro cuerpo expresa (ese enojo que siento cuando mis hijos no hacen lo que les ordeno, se manifiesta en mi expresión facial, me sonrojo, arrugamos el ceño y nos ponemos tensos) y conductualmente (perdemos la paciencia y a la tercera llamada de atención le gritamos).

No obstante, el nivel de utilidad que pueda tener el mundo de las emociones se verá limitado por la capacidad que tenga el ser humano de entender sus propias emociones2, es decir, de la claridad emocional que éste posea.

El ser capaces de profundizar, desmenuzar y comprender lo que en nuestro interior se va gestando, a nivel emocional, nos puede ayudar a orientar y reorientar nuestra vida y, por consiguiente, mantener o reformular aquel horizonte que poco a poco vamos labrando. Ser capaces de entender cómo las emociones son el motor de gran parte de nuestro comportamiento, hace que cuestionemos a la vez aquellos patrones de pensamiento que muchas veces no nos permiten avanzar.

Ahora bien, frente a este deseo de darle un sentido a mi vida y entender mi mundo emocional y no saber cómo hacerlo, ¿Qué pasos debo dar? ¿Siento que necesito una orientación más profunda para entender y establecer con claridad mi mundo interior?

Si necesitas una orientación personal, no dudes en contactar con un profesional de la salud mental.

 

Lcda. Nicole N. Abreu

Psicóloga clínica

Experta en Terapia Familiar

Máster en Inteligencia Emocional e Intervención en emociones y salud

nicoleabreumaria@gmail.com

 


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