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Jueves 15 de Agosto

Sexualidad después de la muerte

El duelo es una respuesta natural a la pérdida de alguien o algo que es importante para nosotros. Este puede manifestarse de diversas formas y traer consigo dolor tanto físico como emocional. Cuando hablamos de manera específica sobre la pérdida de un cónyuge, es común que se experimenten una variedad de emociones, como la tristeza, el miedo, la desesperanza, la soledad y la culpa. No sólo se pierde a ese ser querido, se pierde también la relación que se tenía con este.

Algunos autores le llaman “duelo sexual” o “sexual bereavement” al duelo relacionado, de manera específica, a la pérdida de la intimidad sexual que se tenía con la pareja luego de que ésta fallece. Enviudar no es lo mismo que una ruptura o un divorcio. La relación no ha terminado voluntariamente; el amor que se tiene por la persona que ya no está no desaparece. Asimismo, tampoco desaparece la necesidad básica del ser humano de recibir afecto, de sentirse deseado/a y de compartir íntimamente con otra persona.

Es común perder el interés por el sexo durante los primeros meses, y a veces años, luego de este tipo de pérdida. También es común que, una vez empiezan a sentirse preparados para volver a compartir en intimidad con otra persona, experimenten dificultad de mantener una erección o lubricar, que se sientan incómodos/as al estar desnudos/as frente a otra persona que no sea su antigua pareja, o que experimenten una incapacidad para alcanzar un orgasmo, etc.

A veces, la dificultad está en aceptar que volver a compartir su sexualidad con otra persona, luego de la muerte de la pareja, no es infidelidad. Después de todo, cuando fallece un cónyuge, se pierde un compañero o compañera que se había elegido para ser, y que se pensaba que sería, de por vida. A raíz de esto, pueden surgir dudas sobre si se está haciendo o no algo incorrecto, o incluso se pone en cuestión la propia identidad, pues con la muerte de un cónyuge también se pierde una parte de esta, la parte de “ser esposo” o “esposa” de esa persona que ha fallecido. Por lo que, a su vez, también entra en juego el miedo a ser juzgados por los demás. El apoyo social que se suele recibir luego de la muerte de una pareja está mayormente asociado al aspecto financiero y del cuidado de los hijos. El tema de cómo las personas viudas de todas las edades se adaptan sexualmente a la pérdida de su pareja es un tema que no sólo ignoramos, sino que a veces incluso desalentamos activamente.

Por esto, es importante normalizar la idea de que una persona viuda puede seguir teniendo deseo sexual. Nuestra sociedad generalmente evita el tema de la sexualidad, pero cuando se empareja con el tema de la muerte, el tabú es doble. En especial, cuando la persona no busca empezar otra relación estable luego de la muerte del cónyuge, sino que prefiere un arreglo más casual.

No se trata de alentar o incitar continuamente a la persona viuda a intentar algo para lo que tal vez no esté completamente listo/a. Al fin y al cabo, cada persona lidia con el duelo de manera diferente. Sino, crear espacios donde se sienta que no será juzgada por sus decisiones y que pueda aprender a comprender sus propias emociones, buscar apoyo, y eventualmente poder sanar. Sólo necesitan a alguien que les escuche y que acepte sus sentimientos de duelo sexual.

Laura Persia, M.A.

Sexóloga y Psicopedagoga

IG: @sexoplus.lp


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